La idea de crear un marketing deportivo, que nos ayude a comprender y comercializar el producto "deporte", es muy tentadora. Tan tentadora lo es que, para salir del paso, los técnicos del marketing tradicional (astutos agentes de ventas) han pretendido utilizar sus técnicas convencionales para explicar los procesos de un marketing deportivo aún en proceso de formación.
En toda esa adopción de métodos y conceptos propios del giro capitalista falta un elemento que nadie parece abordar: el dueño de la empresa.
Todo el bagaje de conocimiento apunta a explicar el comportamiento de los mercados, la evolución de los productos, la incidencia de la competencia, las fluctuaciones de los precios, el equilibrio de los salarios, el comportamiento del consumidor, los puntos de venta, la obsolescencia del producto y muchos otros conceptos más que el lector podrá imaginar. Pero el dueño: ¿no cuenta? ¿no influye en el producto, en el mercado, en el cliente, etc.? ¿Acaso no es una variable determinante en el mercado deportivo al ser quien, originalmente, definió la mercancía?
Cada vez que un analista de marketing, sea éste deportivo o tradicional, intenta formular una idea, debe venderla dos veces: hacia arriba primero (hacia quien la compra: el dueño de la empresa) y hacia abajo después (hacia el mercado), por su posición relativa en el orden jerárquico.
Este texto trata de la relación entre un supuesto marketing deportivo y el dueño de la empresa, en este caso los clubes deportivos, y sostiene que dejar de lado este aspecto del análisis es compartir una mentira a medias.
El día 26 de Agosto del corriente año ocurrió un hecho notable en el meeting atlético de Bruselas: el joven corredor de Etiopía Kenenisa Bekele batió su récord mundial de los 10 mil metros, llevando dicho registro de 26. 20. 31/100 a 26. 17. 53/100 min. Esto señala el marcado progreso de este gran atleta africano, el cual desde el Campeonato Mundial de París (2003) se viene destacando de continuo, y sólo tuvo ciertos traspiés debido a errores tácticos en el planteamiento de algunas carreras. El hecho cierto es que en la competición de los diez mil metros se muestra actualmente imbatible, de manera similar en cómo lo ha hecho en su momento su compatriota Haile Gebrselassie en toda la década de los años noventa del siglo pasado.
Con este registro Bekele se ha aproximado hacia la teórica barrera de los veintiséis minutos, y en todos nosotros comienza a crecer la gran interrogante: ¿se superará en algún momento esta barrera? ¿Se podrá anunciarse en algún momento en el futuro, algún registro para las veinticinco vueltas con la expresión de "25 minutos…x……x……?" Para entender esta perspectiva, es conveniente desmenuzar qué es lo que ha conseguido hasta este momento Bekele y cuál es su aproximación a la barrera de los veintiséis minutos.
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