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El azar y las proteínas


Yo no estaba allí cuando surgió la vida en el mundo. No había nadie. De modo que, no importa cómo creamos que fue el origen de la vida, cuanto digamos no dejarán de ser hipótesis. Entiendo, no obstante, que para verificar la credibilidad de una hipótesis mecanicista de los orígenes, las matemáticas nos pueden servir de guía. Voy a dedicar los siguientes párrafos a analizar la probabilidad matemática de que en la sopa primigenia surgiese una sola proteína por casualidad a base de combinaciones al azar de moléculas más elementales. Gran parte de la argumentación está sacada de obras publicadas por diversos autores.

Todos sabemos que las proteínas son moléculas esenciales para la vida. En realidad, estas moléculas consisten en cadenas de compuestos químicos orgánicos llamados aminoácidos. Una proteína relativamente simple consistiría en una cadena de unos cien aminoácidos. ¿Cuán probable sería que tal proteína se formase al azar?

Vamos a partir de una sopa primigenia que esté llena de aminoácidos, aunque los experimentos de Miller y Opparin nunca lograron nada que se pareciese a tal riqueza. Supongamos, por simplificar, que esa sopa contiene 20 tipos de aminoácidos repartidos homogéneamente. Si quisiéramos una cadena de dos ácidos concretos, habría 20 posibilidades para el primer aminoácido y otras 20 para el segundo, o sea, un total de 20 x 20 = 400 posibilidades, o, mejor, una de cada cuatrocientas. De modo similar, si quisiésemos una cadena de 3 aminoácidos, habría una posibilidad de 20 elevado a menos 3, o sea, una de cada 8000. Por lo tanto, para una proteína concreta que contuviese una cadena de 100 aminoácidos tendríamos 20 elevado a menos 100. Ahora bien, 20 elevado a menos 100 es aproximadamente 10 elevado a -130. O sea, la posibilidad de que una proteína concreta de 100 aminoácidos haya surgido al azar en un mar primigenio lleno de aminoácidos es de 1 entre 10 seguido de 129 ceros. ¿Es razonable creer que tal proteína se podría haber formado al azar a lo largo de la historia del universo? Vamos a hacer unos números más. Nada que no se pueda seguir con una calculadora científica.

Los astrónomos creen que puede haber unas 10^22 estrellas (10 elevado a 22) en el universo observable. Así que vamos a ser generosos y digamos que hay mil veces más estrellas, o sea, 10^25. En lugar de permitir que cada una de ellas disponga de un único planeta con condiciones “favorables”, vamos a darle a cada estrella 10 planetas terráqueos, lo que nos daría 10^26 "tierras" en todo el universo. Démosle también a cada tierra océanos del mismo tamaño que el de nuestro planeta, más o menos 10^46 moléculas. Como he apuntado antes, vamos también a ser generosos una vez más, y vamos a postular que el océano primigenio no contenía agua, sino únicamente aminoácidos. Así que tendríamos en todo el universo 10^26 x 10^46 = 10^72 moléculas de aminoácidos.

Para darle a la hipótesis mecanicista una ventaja de partida vamos a permitir que estos aminoácidos se combinen en cadenas de 100 moléculas cada segundo. Como 100 es 10^2, esto nos daría 10^72 / 10^2 = 10^70 cadenas por segundo.

Un año tiene menos de 10^8 segundos, pero lo redondearemos y diremos que tenemos 10^70 cadenas por segundo a lo largo de 10^8 segundos por año, y así llegamos al total de 10^78 cadenas por año.

Ahora lo único que necesitamos es un límite superior para la edad del universo. Se han dado diversas estimaciones, pero me parece que podría postularse que un límite generoso podría ser diez mil millones de años (10^10). De modo que tendríamos 10^78 x 10^10 = 10^88 cadenas de aminoácidos formados en todos los océanos de aminoácidos de todos los planetas terráqueos de todo el universo durante todos los años que ha existido el universo.

Pero ya hemos visto que la posibilidad de que se dé una proteína concreta al azar es de 1^-130. Por lo tanto, las matemáticas nos llevan a la conclusión inexorable de que la posibilidad de que una proteína dada se forme al azar en 10^88 intentos es menor que 10^88 / 10^130, o sea, inferior a 1 / 10^42.

¿Cuan probable es esto? La posibilidad de que esto haya pasado en cualquier mar de cualquier planeta de cualquier estrella del universo es astronómicamente baja. Pero es que he sido generoso por todas partes. Una proteína típica tiene 500 aminoácidos. La posibilidad de que una proteína así haya aparecido al azar es aún más inconcebiblemente baja. Claro está, los partidarios de la hipótesis mecanicista razonarán que, a pesar de todo, aquí estamos, y que, por lo tanto, a pesar de los pesares, debe de haber pasado. A lo mejor, las primeras proteínas que se formaron tenían pocos aminoácidos; a lo mejor esos aminoácidos se transformaron todos en proteínas simples y de alguna forma se logró que éstas se estabilizasen. A lo mejor, más tarde esas proteínas se combinaron en otras más complejas y el ciclo se repitió hasta conseguir las proteínas conocidas. A lo mejor, a lo mejor. ¡A lo mejor los burros vuelan! Vamos a ver, para que las proteínas se puedan ensamblar en células hace falta una máquina ensambladora de proteínas. Esa máquina se llama ADN, y no puede existir sin proteínas.

Lo que acabo de decir es absolutamente devastador (quien no lo crea, que siga leyendo) no sólo para la teoría mecanicista, sino para el concepto de que un Creador hubiese usado este tipo de mecanismo para formar la vida. ¿Cómo responde a esto un evolucionista instruido? Pues con cosas como éstas:

1) “No se puede probar nada con las probabilidades”. Hay quien dice que no se pueda demostrar que el mundo exista. No se puede probar que el cianuro sea veneno si no se toma, y cosas por el estilo. ¿Qué tipo de prueba queréis? Las leyes de la probabilidad son tan válidas como la de la gravedad, y son intrínsecas a la obtención de prácticamente todo tipo de información cuantitativa. En una ciencia deductiva ningún científico serio salta a conclusiones basándose en evidencia residual sin una prueba rigurosa de las hipótesis mediante las leyes de la probabilidad.

2) “No todas las cadenas de aminoácidos tienen la misma probabilidad de formarse. Las necesarias para los organismos vivos son más probables que las demás”. Esto es pura especulación y dudo que se pueda aportar prueba alguna de semejante concepto. Además, si ciertas cadenas fuesen más probables que otras, estaríamos hablando de algún tipo de ley, de una ley sin legislador, claro está.

3) “Aunque la probabilidad es inconmensurablemente pequeña, aun así no es cero. Por lo tanto, podría haber ocurrido”. ¿Queréis creer en un suceso así de improbable? Una creencia tal, ¿es de verdad más racional que creer en Dios? ¿Alguien apostaría todos sus ahorros a un caballo que tuviese una posibilidad de ganar entre un 1 seguido de 48 ceros?

4) “No obstante, nuestra presencia en la tierra hoy es evidencia de que una secuencia de sucesos similares de probabilidad casi cero sí que tuvo lugar hace más de tres mil millones de años”. Esto es una cita textual del libro “In the Centre of Immensities”, escrito por Sir Bernard Lovell. Es curioso que la frase anterior la suelte inmediatamente después de esta confesión: “La probabilidad de que se dé tal azar que lleve a la formación de la menor de las moléculas proteínicas es inimaginablemente pequeña. Dentro de las condiciones límite del tiempo y del espacio que estamos considerando, en la práctica es cero”. Este tipo de razonamiento, que es usado a menudo por otros evolucionistas, es el más indefendible. Es un círculo vicioso. Pese a que no existe esperanza matemática real de tal cosa, el evolucionista asume que hemos evolucionado, observa a continuación que en efecto existimos y por lo tanto concluye que hemos evolucionado. Esto más que ciencia se parece a una introducción a los silogismos ilógicos para principiantes.

A pesar de todo, ¿qué pasaría si nuestra proteína de 100 aminoácidos, por algún tipo de milagro probabilístico, se hubiese formado al azar? ¿Sería eso vida como la conocemos? Ni mucho menos. Habría que formar, también por azar, la doble hélice del ADN, que está formado por proteínas concretas en un orden concreto. Claro está que siempre habrá alguien que podría decir que las proteínas que tenemos son las que surgieron por azar, y que el ADN que tenemos es el que surgió por azar a partir de tan azarosas proteínas. Si el azar hubiese sido diferente, las proteínas habrían sido otras y otro también el ADN, con lo cual, a lo mejor, seguía habiendo aquí gente a lo mejor parecida a nosotros discutiendo quizá de dónde surgió la vida.
A lo mejor, a lo mejor ....